dimecres, 6 de març de 2013

QUE PIENSAN DE LAS MUJERES?

No es ninguna novedad que las mujeres somos blanco de la mayoría de las críticas de parte de nuestros compañeros los hombres. Comentarios machistas y chistes fáciles sobre nosotras, son desde hace muchos años una defensa recurrente para nuestros políticos.  

Nos podríamos remontar hasta el año 1997 (aproximadamente) cuando Manuel Fraga comentó sobre una portavoz socialista al congreso que “Lo único interesante que esta señora ha exhibido ha sido su escote”. O cuando el año 2006 el ya ex presidente Jose Maria Aznar colocó un bolígrafo en el escote de una periodista como respuesta a su pregunta. Fue Marta Nebot que ofendida respondió: “y si hubiera sido un hombre? Me la hubiera puesto en la bragueta?”. Por su parte, Eduardo Zaplana también hizo lo propio con la vicepresidenta Maria Teresa Fernandez de la Vega al decirle que era “aficionada a disfrazarse” por vestir un atuendo típico de Nairobi en un congreso de ese país.

Pero posiblemente fue desde la creación en su momento de un ministerio de igualdad liderado por Bibiana Aido, de la llegada en la escena de la ministra de sanidad Leire Pajin i de los pantalones  de la entonces ministra de defensa de Carmen Chacon que los hombres han resbalado más sobre los comentarios sexistas  a mujeres jóvenes y preparadas.

Tod@s recordamos el edil vallisoletano del PP, Javier León de la Riva,  cuando en 2010 se dirigió a la ministra de sanidad Leire Pajin como “una mujer preparadísima, hábil y discreta, que reparte condones a diestro y siniestro. Cada vez que veo esa cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a decir”.   Después hubo una disculpa por su exceso verbal.

También en algunos medios de comunicación apareció información sobre la vida privada de la ministra de igualdad Bibiana Aido y no por su labor en pleno debate sobre el Plan del Prevención i Atención de Violencia de Género, sino por el interés que suscitaba ser mujer joven y de buena apariencia, vulnerando el derecho a la intimidad. En la actualidad a duras penas conocemos la esposa del presidente del gobierno o la del jefe de la oposición.

Y como no recordar las críticas a la ministra de defensa Carmen Chacón por la elección del vestuario en el acto oficial de la Pascua Militar en el años 2009. Fue portada en la mayoría de los informativos y medios de comunicación, solo por el mero hecho de ser pionera en romper un protocolo demasiado estricto y tradicional. El mejor halago que se llevó en aquella época fue: “señorita Pepis vestida de soldado” por parte del reincidente Javier León de la Riva en 2008.

Sin ir más lejos el año pasado, una concejal de UPyD tuvo que soportar como un portavoz del PSOE, Rafael Sanchez – Acera le dedicó un improperio de tal magnitud como “muchas… has tenido de chupar para estar donde estás”. O las delicias de Alberto Ruiz – Gallardón “la libertad de la maternidad es la que hace a las mujeres auténticamente mujeres”. Reacción inmediata de los sectores más feministas: “Usted no reparte carnés de mujeres auténticas”.

Uno de los casos que más controversia causó en su momento fueron las palabras de ya ex presidente del Consejo General de la Ciudadanía Española al Exterior, Jose Manuel Castelao, cuando en una reunión dijo que “no pasa nada. Hay nueve votos? Poned diez… Las leyes son como las mujeres, están para violarlas”. Des del PSOE se pidió una investigación para comprobar si estas declaraciones podrían considerarse delito.

Y para amenizarlo un poco más, este lunes el secretario de organización de Huelva Jesús Farrera, vertió un comentario puramente machista contra la ministra de trabajo y seguridad social, Fátima Báñez, de la que aseguró que “estaría mejor en San Juan de Puerto haciendo punto de cruz”. El Partido Popular pide la dimisión de este parlamentario y portavoz del gobierno.

En este momento de mayor descrédito político en todo lo que llevamos de democracia, podemos deducir de todos estos comentarios, que no son propios de un solo partido político. Y lo más grave de todo ello es que posiblemente todo lo que dicen lo sienten verdaderamente. Es por eso que tod@s debemos reprobar cada una de estas intervenciones que tienen nombre y apellidos. Denunciándolo públicamente podremos avergonzar estos descalabrados pensamientos.